Desde julio de 2010, junto con mi esposa Jutta Walter (36), navegamos a bordo del yate de expedición Polarwind desde Grecia hasta las gélidas aguas del Cabo de Hornos. El pequeño tripulante, nuestro hijo, es Theo Enrique, quien a comienzos de la navegación tenía tan sólo 21 meses.
Para nuestra familia esta singular navegación es de cierto modo un regreso a casa; yo soy chileno y viví bastantes años en Tierra del Fuego, y durante mi permanencia en la Marina chilena trabajé como guardafaro de la famosa estación de Cabo de Hornos. Años más tarde navegué como tripulante y, posteriormente, llegué a ser capitán de veleros en la región del sur de Chile, efectuando hasta la fecha más de 40 circunnavegaciones a vela en Cabo de Hornos e innumerables expediciones en la Antártica.
Una verdadera fans de Tierra del Fuego es mi señora (Alemana), quien durante algunos años trabajó como profesora en la escuela Alemana de la ciudad de Punta Arenas en Chile. Durante este tiempo navegó en tres oportunidades el Cabo de Hornos a vela en mí compañía. Y durante la universidad en Alemania efectuó diversos cursos de navegación y viajes a vela. En el año 2009 obtuvo su licencia de capitán de vela costera, luego de exigentes clases teóricas en Alemania y navegación práctica en Dinamarca.