las 7 maravillas naturales de colombia 7 Maravillas Arqueologicas de Colombia Los 7 Maravillosos Pueblos de Colombia
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Textos: Álvaro Triana Trujillo Antropólogo U. Nacional de Colombia

Después de escoger las 7 Maravillas Naturales de Colombia, el turno fue para las 7 Maravillas Arqueológicas de Colombia. Ustedes, nuestros amables visitantes y lectores, dieron su veredicto que se refleja con textos ilustrativos y espectaculares fotos que podrá leer y observar en la presente edición, la número 6.

 

 

“Uno de los secretos más importantes de este paradisíaco lugar y el cual hoy exaltamos como la maravilla arqueológica más importante de Colombia es el complejo de arquitectura e ingeniería Tairona en la Sierra Nevada de Santa Marta. Los sitios más reconocidos arqueológicamente de esta zona son las ciudades de Pueblito, ubicada en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tairona y Ciudad Perdida, que se localiza dentro del Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta. Pero existen más vestigios arqueológicos como los caminos, terrazas de cultivo y casas ceremoniales, entre otros, que nos obligan a llamar a toda esta zona como el complejo de arquitectura e ingeniería Tairona. Es también nuestra forma de honrar a aquellos ‘arquitectos' e ‘ingenieros' que hace más de 1000 años iniciaron la construcción de esta obra monumental y que usualmente no son reconocidos por tan maravillosa labor: los indígenas Tairona…

Los vestigios arquitectónicos y las obras de ingeniería Tairona que hoy aún sobreviven en lugares como Pueblito o la Ciudad Perdida se ubican dentro de las obras que deben ser destacadas tanto por el magnifico escenario natural donde se encuentran como por la delicada elaboración arquitectónica: la distribución de las terrazas, los espacios públicos con calles y desagües, los muros de contención, entre otros, son muestras de la habilidad de quienes los construyeron, pero también de sabiduría por parte de quienes escogieron las locaciones y diseñaron las obras. El trabajo en piedra es monumental y, entre muchas características de este trabajo, se debe destacar la colocación de rocas de diferentes tamaños para la construcción de los muros, que es notable por la gran demanda de trabajo que demandaba y por la precisión que se requería, debido a lo escarpado del terreno…”.

 
 

“Hay varias razones para considerar la estatuaria de San Agustín como la maravilla arqueológica más importante de Colombia: la monumentalidad de las estatuas que hacen parte de un paisaje muy atractivo; el entorno arqueológico donde se encuentran las estatuas, las terrazas, los sarcófagos, la alfarería y los demás objetos elaborados por los habitantes de esta zona; y, finalmente, ese carácter mágico que confieren las obras con un alto grado de incógnita, ya que aún hacen falta muchos datos sobre la interpretación de las estatuas y aquellos que las elaboraron…

En cuanto a la interpretación de las estatuas, usualmente se reconoce que hay figuras asociadas con la vida y con la muerte, con el culto a animales sagrados como el jaguar, con guerreros y con el maíz; existe un muy importante culto a la naturaleza y la adoración al agua. Como referencia a este ultimo punto se debe mencionar la Fuente del Lavapatas, que es una obra tallada en el lecho rocoso de una quebrada y que contiene muchas características del carácter religioso y mítico de las obras en San Agustín, pero que al mismo tiempo nos muestra el gran conocimiento hidráulico de dicha cultura”.

 

 
Una de las obras más importantes de la ingeniería prehispánica es la que ustedes han elegido como la Tercera Maravilla Arqueológica más importante de Colombia: los Sistemas Hidráulicos de la Depresión Momposina. Esta monumental obra, y debe considerarse monumental no sólo por el impacto que tiene en el paisaje, sino también por el amplio territorio que abarca, es una muestra más de los conocimientos de los indígenas que habitaron este territorio antes de la llegada de los españoles.
Los Sistemas Hidráulicos de la Depresión Momposina se ubican en un territorio de inundación bastante grande, con una superficie mayor a 500 mil hectáreas y que se encuentra al sur de las llanuras del Caribe colombiano. Esta depresión se inunda durante gran parte del año por la acción de los ríos Magdalena, San Jorge y Cauca. Los sistemas hidráulicos pueden observarse principalmente en las riberas de los ríos Sinú y San Jorge y en algunos caños adyacentes. La utilidad de esta obra fue muy grande para los antiguos habitantes, ya que los canales que hacían parte de los sistemas hidráulicos permitían no sólo darle un manejo apropiado a la inundación de ríos y caños en la época de lluvias, que hasta el día de hoy es un problema muy grande, sino que favorecían la agricultura y la pesca; es así como el patrón de poblamiento de esta región está ligado al desarrollo y uso de estos sistemas hidráulicos, que consistían en canales y camellones artificiales que corrían
perpendiculares a los ríos y caños. La longitud de éstos varía desde unos pocos metros hasta más de cinco kilómetros y la forma se adecúa a la de los ríos y caños. Aquí cabe mencionar que los canales también constituían una importante vía de comunicación.
 

“Con respecto a la arqueología de la región es notable la presencia de hipogeos, que son urnas funerarias subterráneas para entierros secundarios, y que a simple vista pueden ser consideradas como obras de arquitectura funeraria. Los hipogeos poseen características muy particulares y están ubicados, generalmente, en mesetas artificiales que demandaron gran trabajo para su elaboración debido a lo escarpado del terreno…

Los hipogeos fueron elaborados en el subsuelo, que en esta región es roca semidura originada en el endurecimiento de la ceniza volcánica, por lo que se considera que estas obras fueron talladas. Entre las herramientas que se utilizaron para tallarlos están los cinceles, los pulidores y las azuelas de piedra, que han sido encontradas en algunos de los hipogeos. Están formados por dos partes principales: la cámara subterránea y las escaleras de acceso…

… Los registros arqueológicos desarrollados hasta el momento consideran que esta cultura floreció entre los años 600 y 1000 d.C., aunque su llegada a la región fue anterior. Se considera que vivían de forma dispersa, ya que no se han encontrado núcleos grandes de habitación, a pesar de ser un grupo grande debido a la cantidad de entierros encontrados hasta el momento. Las manifestaciones materiales de esta cultura no solo se concentraron en los hipogeos; la cerámica también fue importante, y al igual que en San Agustín, también hay estatuas aunque en menor cantidad”.

 

…pero a diferencia de las otras maravillas arqueológicas aquí seleccionadas, que son producto de la elaboración del hombre, las Lagunas Sagradas Muisca conforman un sitio geográfico y un paisaje, por lo que a primera vista parece una sorpresa dentro de nuestra lista. Si bien una laguna natural no es una manifestación material, las ceremonias que practicaron los indígenas por el carácter sagrado de las lagunas si deben ser consideradas así, ya que utilizaron diferentes artefactos y debieron realizar modificaciones tanto ambientales como personales para llevar a cabo dichas ceremonias.

…Habitaron durante varios siglos la misma región, pero el momento cumbre de la cultura se puede ubicar entre los años 1000 y 1550 d.C., los que presentan sus mejore evidencias arqueológicas. El legado arqueológico de los Muiscas es bastante amplio, ya que se destacaron no sólo por las terrazas donde cultivaban sino también por la variada alfarería que produjeron, por sus textiles y por su bella orfebrería…

Todas las lagunas eran sagradas debido a la importancia del agua para este grupo, no sólo porque soportaban su economía en las actividades agrícolas sino porque una gran parte de su rica mitología está relacionada con el agua: las lagunas eran sitios donde los sacerdotes Muisca realizaban ofrendas y se purificaban, en los ríos se bañaban las jovencitas que entraban a la edad adulta, facilitaban a los muertos continuar su viaje y, además, allí las madres y sus recién nacidos se bañaban para purificarse”.

 

 

“Los abrigos rocosos del Tequendama y El Abra, ambos ubicados en el departamento de Cundinamarca, se convierten en la sexta maravilla arqueológica de Colombia. Estas formaciones revisten una gran importancia para la arqueología nacional, ya que son los sitios que hasta el momento constituyen la ocupación humana más antigua de Colombia. Se puede considerar que fueron la vivienda de los primeros pobladores de este país: los cazadores – recolectores que de forma nómada o semi-nómada buscaban sus presas en los lugares donde estas se encontraban…

Los Abrigos Rocosos del Altiplano son formaciones geológicas que permitieron que los primeros pobladores de Colombia pernoctaran y se protegieran tanto del medio ambiente como de los depredadores. Estas grandes rocas, además de proteger a los antiguos habitantes, estaban estratégicamente localizadas, ya que durante los años en que los cazadores–recolectores habitaron la región permitían una buena visibilidad del medio lo que significaba más oportunidades de ver las presas de caza. Era el sitio donde el fuego se podía conservar y brindaba calor ante el asecho del frío y permitía la preparación de los alimentos…

Los abrigos rocosos conservan una historia milenaria no sólo por el legado arqueológico que presentan sino también por un legado relacionado con la zoología y la geología, entre otras ciencias, que nos permitirán conocer un poco más de la vida de los primeros pobladores de aquellas épocas”.

 
 

El Tesoro Quimbaya se ubica dentro de las maravillas arqueológicas en la séptima posición y, a pesar de no encontrarse en Colombia, es muy importante su mención debido al interés que presenta entre los lectores de la Revista y el público en general. Es muy importante anotar que hace más de un siglo esta maravilla arqueológica está fuera del país, a pesar de algunos intentos por volverla a traer, y sigue generando polémica e interés científico.
Primero que todo, tenemos que explicar qué es el Tesoro Quimbaya, ya que la historia de lo que ha sucedido con esta maravilla está bien documentada gracias al trabajo de algunos investigadores en el tema. Hacia finales del siglo XIX existía una fuerte colonización desde Antioquia hacia la región del Quindío, lo que ocasionó una fuerte necesidad de recursos entre los nuevos pobladores de la zona, y la guaquería fue una de las actividades que se desarrolló ampliamente, producto de esta necesidad de recursos. En el año 1890, y posterior a la fundación de algunos poblados en la región, se encontraron dos tumbas en una finca conocida como La Soledad en las cercanías del municipio de Filandia. Estas dos tumbas fueron saqueadas y se encontraron grandes cantidades de oro y cerámica. A este hallazgo se le denominó inicialmente como el ‘Tesoro Calarcá’ en honor a un valiente cacique de la región, pero posteriormente fue denominado como el ‘Tesoro Quimbaya’. No hay mayores datos de cómo el tesoro logró conservarse, aunque ya existían importantes colecciones privadas de objetos arqueológicos de personas interesadas en el tema. En el año 1892, el entonces presidente de la República, Dr. Carlos Holguín, adquirió con fondos públicos una completa colección de piezas de este hallazgo arqueológico, con el objetivo de presentarlos durante las celebraciones del cuarto centenario de la llegada de los españoles a América, en Madrid (España), y hacer un regalo a la soberana de España María Cristina de Hasburgo por su papel en un asunto limítrofe con Venezuela que resultó favorable para Colombia, y a quien conocía el Dr. Holguín, pues había sido embajador de Colombia en ese país antes de ser presidente. Cabe anotar, que en aquellos años ya era importante el pasado indígena de Colombia, gracias a algunos investigadores en el tema, y se inició un periodo de interés por la recuperación histórica del país. La soberana de España asignó el tesoro al Museo Etnográfico de Madrid, y allí se exhibió en un par de grandes eventos hasta que después de la Guerra Civil Española, en 1942, el general Franco creó el Museo de América en la Universidad Complutense, donde permanece hasta hoy.

Ver artículo completo en la edición Nº. 6 de la publicación impresa

 

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