___________________Ultima actualización: 11 de mayo de 2012 _________________________________________________________________________
Desafío Aysén Hermosa aventura
“…El camino comenzó sencillo: un bosque despejado, con claritos y agua; todo sospechosamente fácil, hasta que el bosque se tornó espeso y lleno de espinas, ramas, troncos y piedras. No veía a Jenny, pero sabía que estaba pegada a mí porque me gritaba. Para avanzar a un punto de referencia, como un árbol o una piedra grande ubicados a no más de 20 metros, gastábamos fácilmente media hora.
Luego se tornó aún peor; el suelo se puso húmedo y ahora estábamos en medio de ese bosque, pero sumergidos en un pantano hasta la cintura (Jenny hasta el cuello, ¡je, je, je!). Más adelante salimos del ‘pantano’, pero encontramos un bosque de guadua que formaba una capa cercana al suelo. O nos arrastrábamos por debajo o pasábamos por encima rompiendo; la que estaba cerca se rompía y formaba astillas, mientras que la que estaba verde se flexionaba y nos rebotaba. Fue una pesadilla, ya nos habíamos olvidado de la carrera; la verdad, queríamos salir de ahí…”.
Este relato de Félix Vargas, junto a Jenny Sanín, integrante del equipo Adventure Sunglasses-Oakley Colombia, demuestra la rudeza y exigencia del Desafío Aysén 2012, una carrera de aventura de tres días de duración en medio de la Patagonia chilena.
La más hermosa de Chile
Así es considerada porque la región de Aysén, con su capital Coyhaique, forma parte de una zona engalanada por una gran diversidad de paisajes, climas y ecosistemas, pero también porque integra territorio, comunidades y áreas protegidas, sin olvidar la gente alegre y simpática que la acompaña permanentemente.
Y rodeados y amparados por tal belleza, los competidores (dos por equipo) debieron afrontar durante las tres extenuantes jornadas pruebas de trekking por senderos y fuera de ellos (95 km), orientación, bicicleta (170 km), kayak doble (22 km), enduro ecuestre (20 km) y trote (3 km). Tanto en el enduro ecuestre como en el tramo final de trekking compite sólo un miembro por equipo.
Pero el desafío traspasa el aspecto competitivo, pues como lo afirma Francisco Vio Giacamán, director y productor de la carrera: “Nos interesa promover la región de Aysén en Chile, el deporte, la recreación y el contacto con la naturaleza, abordar el tema del sedentarismo en la población, contribuir a mejorar la calidad de la vida local y fomentar formas de generar alternativas económicas en las localidades por donde pasa la carrera”.
Contribuir con el cuidado, el respeto y la conservación del medio ambiente es otro propósito fundamental, y para disminuir el impacto generado por cada competidor, periodista, voluntario y organizador se planta un árbol junto a Forestal Mininco, empresa que desarrolla un visionario programa de forestación en la zona de Aysén.
Comienza la aventura
El 20 de enero, un día después de la reunión técnica con los competidores, de la revisión del equipamiento de cada conjunto, de la entrega del equipo de campamento, de la descripción de las rutas de carrera con condiciones climáticas y de un rato de esparcimiento durante el coctel de camaradería, se dio inicio al Desafío Aysén.
Además de saber nadar, de tener conocimientos en orientación (manejo de cartas topográficas, de brújula y técnicas de triangulación) y de estar en perfectas condiciones físicas, cada participante debía estar capacitado y preparado para remar en kayak sit on top durante distancias aproximadas a los 30 kilómetros, para caminar cerca de 50 km durante el día y la noche en medio de montañas, arroyos y zonas con nieve o hielo, para recorrer en bici de montaña terrenos con pendientes complicadas y para montar en caballo con monturas chilenas por cerca de 30 km.
Sin embargo, los imprevistos, el factor climático y las condiciones de alta exigencia percibidas desde el comienzo obligaron a que muchos equipos se demoraran más de lo presupuestado en pasar por los puestos de control y a que otros se retiraran o fueran descalificados sin poder cumplir con todas las pruebas y etapas. Incluso, debido a las temperaturas extremas y para garantizar el bienestar de los competidores y su adecuada participación, algunos tramos fueron modificados.
La gente esperaba y estaba preparada para el frio, el viento y la lluvia, pero la naturaleza, a veces tan impredecible como cambiante, tenía preparada una sorpresa, porque imperó una fuerte radiación, mucho calor y escaso viento, situación poco habitual en la región.
El diario de un colombiano
“Nada de lo planeado finalmente se dio y lo que vivimos, ni planeándolo lo hubiéramos sorteado. Iniciamos la primera etapa en MTB con un ritmo durísimo en el lote de punta con los uruguayos, argentinos, chilenos y el equipo brasileño. Transcurridos algunos kilómetros, en los que aguantamos las arremetidas de Rubén y Federica (Team Uruguay), Jenny se cayó fuertemente en una bajada por un camino tapizado por piedras, perdimos la abrazadera del sillín, por lo que nos vimos obligados a terminar así la etapa de ciclismo.
Rumbo a PC3, y después de unas horas, nos dimos cuenta de que la ruta que habíamos elegido estaba complicada por lo agreste del terreno. Pensamos que éramos los únicos en tomar esa decisión, pero en la montaña nos encontramos con el equipo de Brasil y más adelante con North Face de Chile. Continuamos los tres equipos por sendos paisajes de bosques, pequeños glaciares y piedra; Jenny halaba el grupo mientras yo tomaba algunas fotos, cuando de un momento a otro se me perdió de vista. Pasó más de una hora para escuchar el eco de su voz y por media hora más y guiados por gritos nos reencontramos al otro lado de la montaña. Jenny se había perdido porque creyó que yo estaba sediento y había bajado al glacial para llenar de agua las caramañolas, pero cuando subió no encontró a nadie y siguió subiendo hasta la cuchilla de la montaña.
Nos apresuramos para coger a Brasil por un camino tortuoso de piedras finas y cortantes (era como caminar sobre vidrios); llegamos con ellos al PC3, porque Uruguay, North Face de Chile y Argentina, que habían tomado un mejor camino, ya habían pasado y tenían una buena diferencia sobre nosotros. En la Patagonia, a diferencia de la mayoría de carreras nacionales, los terrenos son inexplorados, no se encuentran ni poblaciones ni pobladores, todo el tiempo es abriendo paso por los bosques o siguiendo quebradas. De ahí que la lectura de los mapas es tan fundamental y debe ser muy fina, porque pasar por alto en el mapa la tonalidad de un verde puede ser la diferencia entre una hora o pasarla muy mal.
Luego de casi tres horas, a las 8:00 p.m., llegamos a PC4 y sabíamos que estábamos muy por encima de los tiempos, ya que según los cálculos iniciales, a las 7 de la noche debíamos haber llegado al campamento para descansar y aún quedaba el PC5 y el tramo hacia el campamento. Llegó la noche y con ella un frío estremecedor, y como en los cálculos no estaba que nos cogiera la noche, no llevamos la mejor ropa ni la mejor luz. En el camino nos encontramos a los argentinos entre el bosque, “empacados” en sus bolsas de dormir; era otro puesto que ganábamos, pero no sabíamos lo que nos esperaba.
Caminamos hasta las 3:00 de la mañana y después de cruzar un río de agua gélida, que nos congeló hasta el tuétano, decidimos descansar 30 minutos. Como a las 4:00 escuchamos unos pasos y veíamos unas luces; eran el equipo de Brasil y el equipo masculino de Chile ‘La Conquista del Maule’. “Colombianos, les podemos hacer compañía”; como una familia bien unida, los seis nos resguardamos contra el frío. Hasta las seis de la mañana no valieron las alarmas que todos pusimos para avisar que finalizaba el descanso acordado de una hora.
¿Seguimos o no?
Queríamos saber si continuábamos o no en carrera, pues sabíamos que estaba por comenzar la segunda etapa. Le modulamos a Pancho, director de la carrera, quien nos confirmó que sólo había llegado un equipo al campamento, que no tenía noticias de los demás y que teníamos plazo de llegar hasta la una de la tarde para hacer kayak. Con ese alivio y fuerzas renovadas, los tres equipos iniciamos hacia PC5, no sin antes disfrutar de la vista espectacular del Lago Azul.
Después de una caminata muy larga, como a las 10:00 a.m. llegamos al PC5, que fue el comienzo de una de las caminatas más duras de mi vida. Teníamos dos caminos: el duro y corto o el largo y menos duro. Como la cuestión era de afán, nos fuimos por el corto; tres horas en descenso por un bosque muy accidentado, y como Jenny baja muy fuerte, nos desprendimos rápidamente de nuestros acompañantes. Bajamos y bajamos, hasta el punto en el que con la cara pegada a la pared no podíamos continuar hacia abajo por el precipicio, ni devolvernos. Por físico miedo, como pudimos cogidos de ramas nos devolvimos y arriba en la montaña aliviados pudimos ver a Brasil y a Chile, que se decidieron por la montaña de al lado; les gritamos que era muy peligroso, no sé si nos escucharon.
Cansados, sin comida y con hambre, decidimos, muy a pesar de Jenny, devolvernos al PC5 para comer algo, proveernos de líquido y tomar por el camino menos duro. Así lo hicimos y luego de ‘tanquear’ partimos al campamento, ya mermados tanto de ánimo como de fuerzas. Aún quedaba lo peor, después de un bosque espeso, pantanoso y con muchas espinas, troncos y piedras, y de querer huir de allí, teníamos que salir a un puente que cruzaba un río. Al final salimos como pudimos a la orilla del río, pero no estaba el puente. Convencí a Jenny de botarnos por el río, y hasta lancé un tronco para ilustrar, pero no fue buena idea, pues ese tronco revotó en todas las piedras. Cuando al fin nos metimos al río, no aguantamos ni cinco segundos; el agua fría nos tulló. Nos recuperamos, salimos al puente y por fin descansamos.
Camino al campamento, ya por un carreteable, vimos mucho personal de primeros auxilios, carabineros, etc. Y en la montaña, en la pared, cerca del río estaban insertados los chilenos y brasileños, casi inmóviles los estaban rescatando. Finalmente llegamos al campamento, nos atendieron muy bien, pero Pancho no nos dejó hacer kayak porque era muy tarde. La segunda etapa quedó en el tramo de kayak y se canceló el tramo de trekking, que era una locura de 50 kilómetros; el que habíamos hecho era de 35.
Al tercer día, con el pódium ya definido, tan sólo nos quedaba disputar el cuarto puesto con Brasil, ya que hacia atrás todos los equipos estaban fuera de carrera. Inició con una bicicleteada de 80 kilómetros, en la que le dimos con todo y logramos llegar de primero junto al equipo masculino de Tatoo Chile. Luego seguía un delicioso tramo de enduro ecuestre para el cual no soy muy ‘hábil’; fueron cuatro horas y media de ‘ataque a los riñones’ en las que perdimos 30 minutos con Brasil, pues Rafael es jinete del ejército de dicho país, y yo, si acaso burrito en Briceño, Boyacá. Llegamos pedaleando a la Plaza de Armas de Coyhaique, con una de las experiencias más excitantes de nuestras vidas, pero felices por haber sorteado todo lo que pasamos y con la satisfacción de nunca darnos por vencidos.
Es una de las competencias más duras y lindas en las que haya participado, porque la Patagonia es garantía de sufrir, pero con gusto; la capacidad de estrategia que se necesita para afrontar una competencia de este tipo, la orientación y la atención en los detalles deben ser llevadas al punto de la perfección. No pensé que fuera posible pasarla tan mal en un lugar tan bonito (¡je, je, je!).
En invierno también
El anterior relato de Félix Vargas demuestra el contraste entre la belleza de la región y la dureza de la carrera, pero el desafío Aysén no termina allí. Entre el 18 y el 19 de agosto se disputará la carrera invernal, que también se corre en duplas y con pruebas como trekking en fuera de senderos y en senderos con nieve, orientación, bicicleta y kayak doble sit on top.
En esta época las condiciones climáticas de Aysén se caracterizan por la lluvia, la nieve, el viento, los días cortos y las temperaturas que fluctúan entre los -10 y 10°C. Dicha carrera de aventura, única en su tipo en Chile, se compone de dos categorías: Aventureros Duplas/Mixto y Expertos Duplas/Mixto (Hombre-Mujer o Mujer-Mujer)
Recuadro 1 Información de interés Fecha. Entre el 20 y el 22 de enero de 2012. Distancia. 280 kilómetros, aproximadamente. Categorías. Duplas/Mixto (Hombre-Mujer o Mujer-Mujer) y Duplas Masculinas. Participantes. 16 equipos de Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y Chile. Elementos dispuestos por organización. Kayak doble con remos, caballos y montura para tramo de enduro ecuestre y comida simple (pastas, sopas, pan, galletas, etc.) Equipo requerido. Bicicleta (casco, herramientas y repuestos), salvavidas, traje de neopreno, radio VHF para comunicaciones, implementos de campamento (carpa, saco de dormir, colchoneta, platos, cubiertos, etc.). Algunos de dichos elementos pueden arrendarse en Coyhaique. Patrocinio del equipo colombiano: Adventure Sunglasses y Oakley Colombia. Con el apoyo de: Adventure 360, Bloqueador solar Sun Extreme, The North Face, Le Club Gym y revista Viajes y Aventura.
Recuadro Posiciones
Lugar
Categoría Mixta
Categoría Duplas Masculinas
1
Equipo Trek Uruguay (37:06:04)
Rubén Mandure/Federica Fontini
Equipo Gimnasio Equilibrio Bariloche (36:27:47)
Fernando Aparo/ Nicolás Alfagame
2
Equipo Todo Aventura – Ejército de Chile (41:48:39)
Soledad Cristiano (Argentina)/Jorge Cifuentes (Chile)
Equipo ANDESGEAR (Chile) (40:19:04)
Samuel Morales/Víctor Piñeira
3
Equipo Meliquina MDP (Argentina)
Mercedes Oneto/Federico de Achaval
Equipo Tatoo (Chile)
Luis Soto/Pablo Garrido
4
Equipo Quasar Lontra
Rafael Campos/Marcia Blanes
Equipo Conquista del Maule
Héctor Vilches Ayala/ Carlos Bravo Amaya
5
Equipo Adventure Sunglasses- Oakley Colombia
Félix Vargas Valbuena/Jenny Sanín Múnera
Equipo Compañía Andina “Cochrane”
Luis Pacheco/Luis Martínez
6
Equipo Meliquina Magis
Luciano de Achaval/Marcos de Achaval